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"No deberíamos comparar con placebo, en ensayos clínicos oncológicos al carecer de ética y moral. El acceso a un tratamiento debe ser prioritario a cualquier interés económico e incluso de rigurosidad científica. Metformina y sus derivados fuera de patente, son asequibles y deberían ser los comparativos en ausencia de alternativa terapéutica"

Agradezco a mi familia, a mis padres, hermanas, amigos y colaboradores sus ánimos y apoyo.

Agradecimientos a:

-Equipo científico oncológico multidisciplinar. Facultad de Ciencias Químicas. Universidad Complutense de Madrid por su inestimable ayuda y apoyo continuo.
-Asociación Pablo Ugarte (APU)
-Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)

03 noviembre 2010

Cáncer de Pulmón Sep 2011

AUTOR: Dr. Manuel Cobo 
Actualizacion permanente: Luis Llorente

QUÉ ES UN CÁNCER DE PULMÓN
El cáncer o tumor maligno (neoplasia, carcinoma) es una enfermedad genética muy compleja donde se suceden multitud de procesos bioquímicos celulares que de un modo progresivo transforman la célula normal (bien sea de pulmón, mama, páncreas, cualquier tejido u órgano del cuerpo) hacia una célula tumoral maligna, es decir un cáncer.

La célula tumoral pierde su función habitual que realizan las células normales de un determinado órgano o tejido como característica fundamental y además, se dividen sin control, de modo acelerado y sin límite, al haber perdido una de las características que tienen las células normales, la apoptosis o muerte celular programada.
Este aumento progresivo y descontrolado del conjunto de células tumorales se llama proliferación. Conforme el tumor crece, las células hijas se van indiferenciando (son menos normales) cada vez más y adquieren alteraciones genéticas que aumentan su potencial maligno. El proceso sigue con la extensión del tumor, la infiltración de los microvasos linfáticos y sanguíneos, que producirá el transporte del tumor a través del torrente linfático invadiendo los ganglios linfáticos y el torrente sanguíneo, colonizando finalmente otros órganos  (metástasis).

El cáncer de pulmón sigue similar proceso al de otro cáncer (para más información ver página sobre cáncer). La célula normal que se transforma en la célula tumoral se encuentra en el epitelio que reviste todo el aparato respiratorio desde la traquea hasta el bronquiolo terminal más fino, y las células que se encuentran en los alveolos pulmonares.

Cualquier persona puede desarrollar cáncer de pulmón si bien el cigarrillo es la causa principal. El cáncer de pulmón siempre es tratable, independientemente del tamaño, la localización y el grado de diseminación. No obstante, la curación a cinco años no es muy favorable cuando el estado del cáncer es más avanzado.

Tipos de cáncer de pulmón
Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón: de células no pequeñas y de células pequeñas o microcítico. El carcinoma de células no pequeñas se origina probablemente, en las células epiteliales, mientras el cáncer de células pequeñas se estima su origen en las neuronas o en las células productoras de hormonas (endocrinas).
El término "célula pequeña" se refiere al tamaño y la forma de las células cancerosas que se ven con el microscopio. Diferenciar entre estos dos tipos de cáncer permitirá tratarlos de forma diferente.
La localización, tamaño inicial del tumor de pulmón, la presencia o ausencia de diseminación hacia los ganglios linfáticos cercanos o hacia lugares distantes del cuerpo, determinará el estadio del cáncer de pulmón. El tipo de cáncer de pulmón (de células no pequeñas o de células pequeñas) y el estadio de la enfermedad determinan el tipo de tratamiento necesario.

CAUSAS CONOCIDAS DEL CÁNCER DE PULMÓN (EPIDEMIOLOGÍA)
El cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres.
El cáncer de pulmón representa casi el 13% de todos los diagnósticos de cáncer y casi el 30% de las muertes por cáncer en hombres y mujeres.
Afortunadamente el número de muertes de los cuatro cánceres de mayor frecuencia (pulmón, mama, próstata y colorectal) está disminuyendo.  La excepción negativa: las mujeres con cáncer de pulmón. Las muertes por cáncer de pulmón aumentan cerca del 1% por año en mujeres independientemente de su raza.
Esta tendencia probablemente se debe al aumento del número de mujeres fumadoras. Las personas negras poseen la mayor incidencia y los mayores índices de cáncer de pulmón aunque se desconoce la causa.
Estas estadísticas deben tomarse con cautela y  no aplicarlas a un paciente concreto.
Nadie sabe cuánto tiempo podrá vivir un paciente con cáncer de pulmón. Algunos pacientes a quienes se les informó de que se curarían de su cáncer no vivieron tanto como otros pacientes a quienes se les comunicó un cáncer de pulmón incurable.
Lo importante es saber que es posible tratar este tipo de cáncer independientemente de su estadio, y que se ha demostrado que los tratamientos ayudan a que las personas vivan más y mejor, a pesar del diagnóstico de cáncer de pulmón.

FACTORES DE RIESGO Y PREVENCIÓN
Un factor de riesgo es cualquier sustancia, hábito, situación o circunstancia laboral, ambiental, familiar, personal y predisposición genética (herencia) que aumenta la posibilidad de desarrollar una enfermedad, incluso el cáncer. Existen factores de riesgo que pueden controlarse, como el tabaquismo, y factores de riesgo que no pueden controlarse, como la genética (antecedentes familiares).
Si bien los factores de riesgo pueden influir en la enfermedad, no son los causantes exclusivos del cáncer. Algunas personas con varios factores de riesgo nunca desarrollarán la enfermedad, mientras que otras, sin factores de riesgo conocidos, sí lo hacen. El conocer sus factores de riesgo y comunicarse con el médico puede ayudar a la prevención del cáncer de pulmón.
Los factores de riesgo fundamentales para desarrollar cáncer de pulmón son los siguientes:

Tabaco
La mayoría de los cánceres de pulmón se producen en personas que fuman. El humo del tabaco daña las células de los pulmones, provocando un crecimiento anormal.
El riesgo de que el tabaquismo lleve a desarrollar el cáncer es mayor para las personas que fuman en grandes cantidades y/o durante períodos más prolongados. La exposición regular al humo de cigarrillos, cigarros o pipas de otro fumador puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón aunque la persona no fume (el fumador pasivo).
El factor más importante para la prevención del cáncer de pulmón es evitar el humo del tabaco. Las personas que nunca han fumado poseen el nivel de riesgo más bajo de sufrir cáncer de pulmón.
Los fumadores pueden reducir el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer si dejan de fumar, pero su riesgo seguirá siendo mayor que el de las personas que jamás fumaron. Los intentos de prevenir el cáncer de pulmón con vitaminas antioxidantes (A,C,E) u otros tratamientos no han dado resultado. En estudios sobre prevención del cáncer de pulmón en  Finlandia con suplementos de betacarotenos (pro-vitamina A) más vitamina A, determinó que los suplementos aumentaban la probabilidad de padecer cáncer de pulmón en grandes fumadores habituales, en contra de lo que se pensaba y querían demostrar con el ensayo clínico.

Asbesto
Son cristales semejantes al cabello que se originan en muchos tipos de roca y que a menudo se utilizan como aislante o material de construcción a prueba de incendio. Las fibras del asbesto pueden irritar el pulmón si se inhalan.
Las personas fumadoras expuestas al asbesto en el trabajo (construcción naval, minería del asbesto, aislamiento o reparación de frenos) corren un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón. El uso de equipos de protección para respirar reduce este riesgo.

Gas Radón
Gas invisible e inodoro presente de forma natural en ciertos suelos y rocas. La exposición al radón se ha asociado con un aumento del riesgo de ciertos cánceres, incluido el cáncer de pulmón. La mayoría de las ferreterías tienen equipos que pueden medirlos niveles de radón, y es posible tratar los sótanos para reducir la exposición a este gas.

Detección precoz
No se recomienda ningún tipo de prueba sistemática para la detección del cáncer de pulmón en la población general. La mayoría de los pacientes deben buscar atención médica cuando presenten síntomas.
Hay un estudio recientemente publicado (2010) en el que la realización de una prueba radiológica (Tomografía Axial Computerizada) anual en personas de riesgo, podría detectar de forma precoz cuando el tumor es aún pequeño y no ha dado síntomas, y podría mejorar las expectativas de curación.
Estos datos no están universalmente aceptados y requieren algunos estudios que confirmen los resultados. Posiblemente, en el futuro, se puedan aplicar algunos test genéticos para la detección precoz de esta enfermedad.

SÍNTOMAS
Las personas con cáncer de pulmón no siempre experimentan los mismos síntomas y pueden ser muy parecidos a los de otras enfermedades benignas.
Si no se presentan síntomas, el cáncer de pulmón se suele detectar por casualidad en una radiografía efectuada por otras razones. Pero la mayoría se diagnostican cuando el tumor ha crecido, ocupa espacio, o comienza a interferir con las estructuras cercanas.
Los tumores de pulmón también pueden generar líquidos que se acumulan en el pulmón o en el espacio alrededor del pulmón. Los tumores fuerzan la salida del aire fuera del pulmón y provocan el colapso del pulmón (atelectasia pulmonar).
De esta forma los tumores pulmonares pueden impedir el intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico obstaculizando el flujo de aire en los pulmones u ocupando totalmente el espacio que normalmente se requiere para el intercambio gaseoso. Así, los posibles síntomas son:
Cansancio
Pérdida de apetito
Tos seca o con flema
Tos con sangre en el esputo (hemoptisis)
Dificultad para respirar (disnea)
Dolor
Otros síntomas pueden ser causados por las posibles metástasis (invasión a distancia en otras localizaciones del cuerpo), como en los ganglios linfáticos, pulmones, huesos, cerebro, hígado, y glándulas suprarrenales.
En el síndrome paraneoplásico hay una serie de síntomas originados por sustancias bioquímicas y hormonas que son producidas por el tumor, y provocan incorrecciones en la función de otros órganos.
Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos. 

EL PULMÓN
El pulmón es el órgano esencial del aparato respiratorio, donde se realiza el intercambio gaseoso, función indispensable para la vida.
Tenemos dos pulmones, situados en la caja torácica, y separados entre sí por un conjunto de estructuras y órganos que se llaman mediastino. 

Anatomía
Las dimensiones medias son: altura 25 cm, diámetro antero-posterior 16 cm, diámetro transverso de la base 10 cm el derecho y 7 cm el izquierdo. El volumen del pulmón derecho siempre aventaja al izquierdo, y variará según el peso y sexo. El peso suele ser en un adulto de 1100 a 1200 gramos.
El pulmón tiene consistencia blanda; cede a la menor presión con un ruido especial, llamado crepitación. Es muy elástico y, distendido, recobra fácilmente sus dimensiones primitivas. El vació pleural mantiene el pulmón distendido en contacto con la pared torácica; pero una vez cesa el vacío, el pulmón, reaccionando sobre si mismo, recobra su primer volumen en virtud de su propia elasticidad.
La configuración es parecida a un semicono y se divide en diferentes segmentos. Consta de una cara externa, en contacto con las costillas; una cara interna o mediastínica, en donde se encuentra el hilio del pulmón en el que se encuentran los vasos sanguíneos y bronquios principales; el borde posterior (en contacto con costillas posteriores y vértebras); el vértice; y la base, en contacto con los diafragmas. 
El pulmón esta constituido por los lobulillos pulmonares que se continúan con los bronquiolos y bronquios intrapulmonares, que se unen para formar los dos bronquios principales, y finalmente la tráquea. También esta formado por el tejido conjuntivo que une lobulillos, vaso y bronquiolos. Los lobulillos pulmonares son pequeños sacos membranosos, pegados entre si y unidos por escaso tejido conectivo. Tienen un volumen de un centímetro cúbico. Los lobulillos se dividen en alveolos pulmonares. Cada alveolo se compone de pared y epitelio. La pared delgada, transparente, está reforzada exteriormente por un sistema de fibras elásticas, cuya disposición es variable.
La configuración es parecida a un semicono y se divide en diferentes segmentos. Consta de una cara externa, en contacto con las costillas; una cara interna o mediastínica, en donde se encuentra el hilio del pulmón en el que se encuentran los vasos sanguíneos y bronquios principales; el borde posterior (en contacto con costillas posteriores y vértebras); el vértice; y la base, en contacto con los diafragmas. 
El pulmón esta constituido por los lobulillos pulmonares que se continúan con los bronquiolos y bronquios intrapulmonares, que se unen para formar los dos bronquios principales, y finalmente la tráquea. También esta formado por el tejido conjuntivo que une lobulillos, vaso y bronquiolos. Los lobulillos pulmonares son pequeños sacos membranosos, pegados entre si y unidos por escaso tejido conectivo. Tienen un volumen de un centímetro cúbico. Los lobulillos se dividen en alveolos pulmonares. Cada alveolo se compone de pared y epitelio. La pared delgada, transparente, está reforzada exteriormente por un sistema de fibras elásticas, cuya disposición es variable.
Los pulmones contienen muchos tipos diferentes de células. La mayoría de las células pulmonares son epiteliales. Esta variedad de células recubre las vías respiratorias y produce el moco que lubrica y protege los pulmones. Los pulmones también contienen neuronas, células productoras de hormonas, células sanguíneas (glóbulos), y células estructurales o de soporte.

Función
La función pulmonar es la respiratoria. En el momento de la inspiración, a través de las vías respiratorias entra el contenido gaseoso de la atmósfera hasta llegar a los alveolos pulmonares, donde se produce el intercambio gaseoso, introduciéndose el oxígeno en los capilares sanguíneos, y, a su vez, el dióxido de carbono (CO2) se expulsa desde el capilar sanguíneo hacia el interior del alveolo, y posteriormente, expulsión al exterior en el momento de la espiración.

DIAGNÓSTICO
Existen muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha invadido otros órganos (metástasis). Algunas pruebas nos permiten escoger cuál es el tratamiento más efectivo. La biopsia es la única forma de diagnóstico para la mayoría de tipos de cáncer.
Otros exámenes como los radiológicos pueden utilizarse para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Se consideran estos factores para elegir una prueba de diagnóstico: edad, tipo de cáncer de pulmón, intensidad y localización de los síntomas. Las pruebas más utilizadas para diagnosticar y hacer el estudio de extensión son las siguientes:

Diagnóstico clínico
Realizado con una historia clínica y exploración física, acompañado de pruebas diagnósticas de aproximación como son una analítica general y una radiografía de tórax.

Una toma de Biopsia para diagnóstico al microscopio (anatomopatológico).
Una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico de cáncer de pulmón. Durante la biopsia, el médico extrae un trozo de tejido del cuerpo, ya sea con una aguja a través de la piel o mediante cirugía. 
El patólogo, un médico especializado en estudiar tejidos humanos, analiza el tejido con el microscopio para verificar la presencia de células cancerosas. Si hay presencia de células cancerosas, el patólogo determinará si el cáncer es de células pequeñas o de células no pequeñas teniendo en cuenta el aspecto microscópico.
A continuación se enumeran procedimientos comunes que se utilizan para obtener tejidos para el diagnóstico y la determinación del estadio del cáncer de pulmón.

Citología del esputo. Si existe sospecha de cáncer de pulmón, el médico puede pedir al paciente que expulse moco (esputo) con la tos para estudiarlo bajo un microscopio. Los patólogos pueden encontrar células cancerosas mezcladas en el moco.

Broncoscopia. En este procedimiento, el médico pasa un tubo delgado y flexible con una luz en el extremo a través de la boca o la nariz, a lo largo de la tráquea y dentro de las vías respiratorias de los pulmones.
Este procedimiento puede realizarlo un cirujano o neumólogo (médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades pulmonares). El tubo permite que el médico vea el interior de los pulmones. Unos pequeños instrumentos dentro del tubo pueden extraer muestras pequeñas de tejido y líquido y retirarlas para que el patólogo las analice. Los pacientes reciben anestesia leve durante la broncoscopia.

Punción transtorácica. Después de adormecer la piel con un anestésico local, un radiólogo especialista, llamado radiólogo intervencionista, inserta una pequeña aguja en el tórax y la dirige directamente al tumor pulmonar.
El médico utiliza la aguja para aspirar una pequeña muestra de tejido para analizar. A menudo el radiólogo utiliza una tomografía de tórax o un aparato especial para radiografías llamado fluoroscopio para guiar la aguja.

Toracentesis. Se administra anestesia local y se inserta una aguja a través del tórax en un área entre el pulmón y la pared torácica donde se puede acumular líquido.
El área de pulmón que acumula líquido se ve blanco en la radiografía de pulmón. Se señala el área donde se va a realizar punción. Posteriormente se extrae líquido y se analiza para detectar células cancerosas. Por último se cura a paciente con apósito.

Toracoscopia. Para limitar el tamaño de la incisión, los cirujanos pueden ayudarse de pequeñas cámaras de vídeo para examinar el interior del tórax.
Si bien los pacientes también reciben anestesia general y se necesita un quirófano, el tiempo de recuperación puede ser menor debido al menor tamaño de las incisiones.
Este procedimiento se conoce también como toracoscopia video asistida. La técnica cosiste en programar el espacio intercostal donde se va a introducir el toracoscopio, que llevará una cámara para ver el interior de la cavidad pleural, y así se podrán ver los posibles nódulos metastásicos en el interior de la pleura.

Toracotomía. El paciente debe recibe anestesia general durante este procedimiento. Un cirujano realiza una incisión en el tórax, estudia el pulmón de forma directa y realiza biopsias. La toracotomía es el procedimiento que los cirujanos realizan con mayor frecuencia para extirpar un tumor del pulmón en su totalidad.

Mediastinoscopia. Los cirujanos estudian y extraen una muestra de los ganglios linfáticos en el centro del tórax mediante una pequeña incisión realizada en el extremo superior del esternón. Este procedimiento también se realiza con anestesia general.

DIAGNÓSTICO RADIOLÓGICO
Además de las biopsias y los procedimientos quirúrgicos, la radiología es muy importante para el manejo de las personas con cáncer de pulmón.
Ningún estudio radiológico puede diagnosticar el cáncer de pulmón de manera definitiva. Sólo una biopsia puede definirlo. Las imágenes radiológicas del tórax pueden ubicar la situación del tumor y determinar a qué localizaciones se ha diseminado.
A continuación se enumeran procedimientos radiológicos comunes utilizados para obtener esta información:

Tomografía Axial Computarizada (TAC) y Resonancia Magnética Nuclear (RMN). Estos exámenes producen imágenes que permiten a los médicos ver el tamaño y la localización de los tumores de pulmón y/o las metástasis del cáncer pulmonar.

Gammagrafía ósea. Este estudio utiliza un marcador radioactivo (se elimina con la orina en 24 horas), que se concentra en el hueso dañado y que puede indicar la presencia de metástasis ósea. Pero en ocasiones también se concentra en el hueso en el que hay otros procesos benignos.

Tomografía por emisión de positrones (PET, siglas en inglés). En un estudio del PET, se inyectan moléculas de azúcar radioactivo en el cuerpo. Las células cancerosas del pulmón y las metástasis absorben el azúcar con mayor rapidez que las células sanas, de forma que dan la imagen en el estudio del PET.
Del mismo modo, aunque esta prueba tiene un alto índice de fiabilidad, no siempre que hay una captación quiere decir que habrá algo maligno. Del mismo modo, a veces no hay captaciones y sin embargo, sí hay células malignas en alguna localización concreta.

ESTADÍOS DEL CANCER 
Conocer el estadío describe la ubicación, si se ha diseminado, adónde y si está el cáncer afectando las funciones de otros órganos del cuerpo. 
Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para determinar el estadío del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se completa hasta que se han realizado todos los exámenes.
Confirmar el estadío del cáncer es clave para decidir cuál es el mejor tratamiento y poder predecir mejor el pronóstico del paciente. Existen diferentes descripciones de los estadios según los diferentes tipos de cáncer.

Normalmente un estadio más bajo se asocia a mejores resultados clínicos. Sin embargo, no se puede predecir cuánto vivirá un paciente con cáncer de pulmón en función solamente del estadio de la enfermedad, porque este tipo de cáncer es diferente en cada persona, y las respuestas individuales a los tratamientos son diferentes.
La determinación del estadio para el cáncer de pulmón de células no pequeñas y para el de células pequeñas es diferente.

DETERMINACIÓN DEL ESTADIO PARA EL CÁNCER DE PULMÓN DE CÉLULAS NO PEQUEÑAS
El estadio de un cáncer de pulmón de células no pequeñas se describe mediante un número, de uno a cuatro (números romanos).
Una forma de determinar el estadio de este tipo de cáncer es definir si un cirujano puede extraerlo quirúrgicamente en su totalidad. Para extirpar completamente un cáncer de pulmón, el cirujano debe extirpar el cáncer junto con el tejido circundante sano.

Estadios I y II
En general, el cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio uno (I) o dos (II) tiene un tamaño y una localización que permiten que un cirujano lo extirpe completamente.
El cáncer en estadio I no se ha diseminado a ningún ganglio linfático. El cáncer en estadio II puede haber invadido los ganglios linfáticos, pero éstos forman parte del pulmón circundante, por lo que quizás sean extirpados en la misma sección del pulmón en el que empezó el cáncer.

Estadio III
El cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio tres (III) es difícil e incluso a veces imposible de extirpar.
Por ejemplo, el cáncer de pulmón puede haberse diseminado a los ganglios linfáticos ubicados en el centro del tórax, que están fuera del pulmón. En estos casos, es poco probable que el cirujano pueda extirpar todo el cáncer. La extirpación se debe realizar por partes.
Cuando el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos en el centro del tórax, en el mismo lado en que se originó, se lo conoce como estadio tres-A (IIIA). Cuando el cáncer se disemina a ganglios linfáticos del lado opuesto del tórax, se lo conoce como estadio tres-B (IIIB). Normalmente, no se puede realizar cirugía en estos estadios.

Otros casos en los que es imposible extirpar un tumor (IIIB) son cuando el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos que se encuentran por encima de la clavícula o al líquido que circunda el pulmón (el espacio pleural), o bien si el cáncer ha invadido estructuras vitales del tórax, como el corazón, vasos sanguíneos mayores, vértebras, esófago o las vías respiratorias principales que conducen a los pulmones.

Estadio IV
El estadio cuatro (IV) es el estadio en el cual el cáncer de células no pequeñas se ha diseminado a diferentes partes (lóbulos) del pulmón, o a lugares distantes del cuerpo a través del torrente sanguíneo.
Una vez en la sangre, se sabe que el cáncer de pulmón (foco primario) de células no pequeñas se disemina a cualquier sitio (focos secundarios) del cuerpo (metástasis). El cáncer de pulmón presenta una tendencia a diseminarse al cerebro (metástasis cerebral), los huesos (metástasis ósea), el hígado (metástasis hepática) y las glándulas suprarrenales (metástasis suprarrenal) (situadas encima de los riñones).

DETERMINACIÓN DEL ESTADIO DEL CÁNCER DE PULMÓN DE CÉLULAS PEQUEÑAS
Casi todos los cánceres de pulmón de células pequeñas ya se han diseminado fuera del pulmón cuando son detectados. Son muy pocos los pacientes a los que se realiza cirugía y todos reciben quimioterapia. Algunos pacientes con cáncer de células pequeñas se pueden beneficiar de la radioterapia. La determinación del estadio del cáncer de pulmón de células pequeñas ayuda a identificar los pacientes que deben ser tratados con radioterapia además de quimioterapia. El cáncer de pulmón de células pequeñas se clasifica como enfermedad limitada o enfermedad extendida.

Enfermedad limitada
En este estadio, el cáncer está localizado en un lado del tórax y compromete a una sola región del pulmón y de los ganglios linfáticos adyacentes. Esta región se puede tratar con radiación (radioterapia). Aproximadamente el 40 % de los pacientes presentan estadio limitado.

Enfermedad extendida y metástasis
Significa que el cáncer se ha diseminado a otras regiones del tórax o fuera del tórax (metástasis) y que no se puede tratar en su totalidad con radiación. La mayoría de los pacientes (60%) tiene estadio extenso y sólo reciben tratamiento con quimioterapia.

PRONÓSTICO
El estadio o la etapa del cáncer de pulmón afectan al pronóstico (posibilidades de recuperación). Si bien el cáncer de pulmón se puede tratar en cualquier estadio, sólo ciertos estadios se pueden curar.
Algunas características de los pacientes son importantes para el pronóstico, independientemente de si el objetivo es el tratamiento o la curación.

Los médicos miden la resistencia y el vigor generales de un paciente mediante un índice llamado estado general de paciente o "performance status". Los pacientes suficientemente fuertes para desempeñar sus actividades cotidianas sin ayuda, pueden recibir quimioterapia, radioterapia y/o cirugía con seguridad.

El tratamiento puede no resultar tan eficaz para los pacientes con metástasis ósea o hepática debido al cáncer pulmonar, pérdida excesiva de peso, consumo actual de tabaco, o enfermedades preexistentes como cardiopatía o enfisema.

Es importante observar que la edad de un paciente nunca ha sido útil para predecir si se beneficiará con un tratamiento. La edad de un paciente no se debe utilizar jamás como único factor determinante para decidir el tratamiento ideal, en especial en el caso de los pacientes de más edad que, por lo demás, están en buen estado físico y no tienen otro problema médico, aparte del cáncer de pulmón.

EL MEJOR TRATAMIENTO
El tratamiento del cáncer de pulmón depende del tamaño y la localización del tumor, de si se ha diseminado y del estado de salud general del paciente.
En muchos casos, un equipo de médicos multidisciplinar trabaja con el paciente para determinar el mejor plan de tratamiento. Esta situación se denomina comité oncológico. El cáncer de pulmón se trata de tres maneras básicas: cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Cirugía
Un cirujano torácico está especializado en realizar cirugías de cáncer de pulmón. El objetivo de la cirugía es la extirpación total del tumor pulmonar y los ganglios linfáticos cercanos en el tórax.
El tumor se debe extirpar con un borde circundante de pulmón sano (el margen). Un "margen negativo" significa que cuando el patólogo examina el pulmón o la parte del pulmón extirpada por el cirujano, no encuentra rastros de cáncer en el tejido sano que circunda el tumor.

Los pulmones tienen cinco lóbulos, tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo. Se ha comprobado que para el cáncer de pulmón de células no pequeñas, la lobectomía pulmonar (extirpación del lóbulo pulmonar en su totalidad) es el tipo de cirugía más eficaz incluso cuando el tumor pulmonar es muy pequeño.
Si, por cualquier motivo, el cirujano no puede extirpar todo el lóbulo del pulmón, puede realizar una resección en cuña del tumor, rodeada por un margen de pulmón normal. Si el tumor está cerca del centro del tórax, el cirujano quizás deba realizar una neumonectomía (cirugía para extirpar el pulmón en su totalidad).

El período de recuperación después de una cirugía de pulmón dependerá de la cantidad extirpada de pulmón y de la salud del paciente antes de la cirugía.

Radioterapia
La radioterapia consiste en dosis cuidadosamente graduadas de radiación dirigidas a destruir las células cancerosas. Un oncólogo radioterapeuta es quien administra la radioterapia.

Esta terapia no se puede utilizar para el tratamiento de un cáncer diseminado (salvo para control paliativo) al igual que la cirugía, ya que la radiación también daña las células normales atrapadas en su trayectoria a través del cuerpo.

Los pacientes con cáncer de pulmón tratados con radioterapia a menudo experimentan fatiga, malestar y pérdida del apetito. Si se administra radioterapia en el cuello, o en el centro del tórax, los pacientes pueden desarrollar dolor de garganta y presentar dificultad para tragar.

En la zona tratada puede desarrollarse irritación de la piel. La mayoría de los efectos secundarios de la radioterapia desaparecen una vez finalizado el tratamiento.

Si la radioterapia irrita o inflama el pulmón, los pacientes pueden desarrollar tos, fiebre o disnea durante varios meses y a veces años después de finalizado el tratamiento. Esta afección se presenta en aproximadamente el 15% de los pacientes y se llama neumonitis por radiación.

Si es leve, no requiere tratamiento y se cura por sí sola. Si es grave, puede requerir tratamiento con esteroides. La radioterapia también puede dejar cicatrices permanentes en el tejido pulmonar cerca del tumor canceroso. Normalmente, las cicatrices no presentan síntomas. Las cicatrices generalizadas pueden provocar tos permanente y disnea.

Por esta razón, es importante que las radioterapias se dirijan a reducir al mínimo la cantidad de tejido pulmonar normal expuesto a la radiación. Los radio-oncólogos a menudo utilizan tomografías computarizadas para planear la radioterapia.

La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos enfocados a destruir las células cancerosas en todo el cuerpo. Un oncólogo médico es quien administra la quimioterapia.

La mayoría de los medicamentos utilizados en este tipo de tratamiento para el cáncer de pulmón se inyectan en una vena (se llaman intravenosos, o inyección intravenosa). Si bien estos medicamentos destruyen las células cancerosas, también pueden provocar efectos secundarios, como náuseas, vómitos y fatiga.

Los medicamentos utilizados en quimioterapia también pueden dañar las células normales del cuerpo, incluidas células sanguíneas, células cutáneas y neuronas (ver capítulo El Cáncer). El resultado puede ser bajo recuento de glóbulos blancos o rojos, o bajada de plaquetas, alto riesgo de infección, pérdida del cabello, llagas en la boca, y/o adormecimiento o cosquilleo en las manos y los pies.

Los avances de los últimos 10 años incluyen el desarrollo de nuevos fármacos para la prevención y el tratamiento de los efectos secundarios provocados por la quimioterapia, como antieméticos para las náuseas y vómitos, e inyecciones de hormonas o factores estimulantes para evitar que los recuentos de hematíes y leucocitos se reduzcan demasiado.

Sin embargo, el cáncer puede aprovecharse y puede ser también estimulado a crecer más con estos factores y hormonas. Por tanto solo se administran en situaciones críticas donde un bajo recuento de glóbulos blancos (leucopenia) o rojos (anemia) u otros, conlleva un mayor riesgo de supervivencia para el paciente que el propio cáncer en sí.

Los medicamentos y protocolos modernos de quimioterapia provocan menos efectos secundarios y son tan eficaces, o incluso más, que los tratamientos anteriores. Se ha comprobado que la quimioterapia mejora tanto el índice de supervivencia como la calidad de vida en las personas con cáncer de pulmón diseminado (estadio IV).La quimioterapia se administra en áreas hospitalarias denominadas hospitales de día. 

COMBINACIONES DE TRATAMIENTO
La mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón reciben la atención de más de un especialista con más de una opción de tratamiento.
Por ejemplo, se puede prescribir quimioterapia antes o después de una cirugía, o bien antes, durante o después de la radioterapia.

Por consiguiente, es importante que los pacientes comprendan cómo se coordinarán las distintas alternativas de tratamiento. Los médicos tienen un plan organizado de atención donde se comunican eficazmente entre sí.

TRATAMIENTO DE CÁNCER DE PULMÓN DE CÉLULAS NO PEQUEÑAS
El tratamiento depende del estadio de la enfermedad:

Tratamiento estadio I-II
En general, el cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio I y II se trata con cirugía radical y extracción de los ganglios mediastínicos para verificar con la anatomía patológica que realmente eran estos estadios.

Con la cirugía se pueden llegar a curar un alto porcentaje de pacientes sin necesidad de un  tratamiento posterior.

Los datos de estudios recientes de investigación determinan que los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas que tienen tumores de gran tamaño o evidencia de diseminación a los ganglios linfáticos (estadios IIA, IIB o IIIA postquirúrgico no detectado previamente en los estudios precirugía) se pueden beneficiar de la quimioterapia después de la cirugía.

La quimioterapia que se emplea es una combinación de medicamentos antitumorales que están basados en un fármaco clásico pero muy eficaz en cáncer de pulmón, que se llama cisplatino.

Junto con el cisplatino, se añade otro fármaco que presente mucha actividad en destruir las células tumorales del cáncer de pulmón; el más utilizado se llama vinorelbina, ya que es el que ha demostrado más beneficio en los estudios desarrollados.

Pacientes que no pueden tolerar la cirugía pueden optar por la radioterapia como tratamiento exclusivo. Con la radioterapia exclusiva, el porcentaje de curación es menor que con la cirugía radical.

Otra opción terapéutica en pacientes con tumores de pequeño tamaño, en la periferia del pulmón, y sin ganglios linfáticos afectados, es un procedimiento denominado radiofrecuencia, que consiste en la administración de ultrasonidos a través de un vector que se introduce en el tumor.

Tratamiento estadio III
El cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio III es un cáncer que se ha diseminado localmente, hasta un punto en que la cirugía y la radioterapia no son viables o no bastan para curar la enfermedad por sí solas.
Los pacientes con patología en estadio III tienen un alto riesgo de que el cáncer reaparezca, ya sea en el mismo lugar, o en una localización distante, aunque la cirugía o la radioterapia hayan sido satisfactorias.

Por esta razón, incluso en los casos en los que sea técnicamente posible operar estos pacientes, los médicos no suelen recomendar cirugía inmediatamente.

Concretamente, en el estadio IIIA, es decir, cuando hay ganglios linfáticos afectos en el área del mediastino, la estrategia de tratamiento suele ser primero aplicar quimioterapia, y después de la quimioterapia, pueden ser intervenidos quirúrgicamente, en especial si la quimioterapia es eficaz en la destrucción o reducción del cáncer.

Debido a que la quimioterapia viaja por todo el cuerpo, si está destruyendo las células del cáncer que los médicos pueden ver, puede en teoría estar matando las células cancerosas invisibles que quizás hayan escapado del tumor original, y que están en el torrente circulatorio o quizás han llegado a algún otro sitio del cuerpo, pero en cantidades aún microscópicas (metástasis).

Después de una quimioterapia eficaz, los cirujanos pueden estar más seguros de que la cirugía pueda mejorar el pronóstico del cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IIIA.

Algunos pacientes con este tipo de cáncer no se tratan con cirugía. En vez de la cirugía, los pacientes con enfermedad en estadio IIIA pueden ser tratados con una combinación de quimioterapia y radioterapia, igualmente con intención de curar. La quimioterapia puede ser administrada antes que la radioterapia (terapia neo-adyuvante), o simultáneamente (terapia concomitante).

Esta combinación ha demostrado mejorar la capacidad de la radioterapia para reducir el cáncer y disminuir el riesgo de que el cáncer reaparezca. La quimioterapia administrada al mismo tiempo que la radioterapia puede ser más eficaz que la administrada antes de la radioterapia, pero provoca más efectos secundarios.

Puede suceder que los pacientes que han recibido quimioterapia y radioterapia para la enfermedad en estadio IIIA necesiten cirugía. No obstante, no hay una evidencia científica clara que estos pacientes necesiten la cirugía para aumentar las expectativas de curación.

Tratamiento estadio III-B
Algunos pacientes reciben el diagnóstico de cáncer de pulmón de células no pequeñas no extirpable (es decir que no se puede extraer mediante cirugía). Puede deberse a que tienen cáncer de pulmón en estadio IIIB, o bien porque el cirujano considera que la cirugía implica demasiado riesgo, o que el tumor no se puede extirpar en su totalidad.

Para los pacientes con este tipo de cáncer de pulmón, que no presentan signos de diseminación del cáncer a sitios distantes o en el líquido que circunda el pulmón, se puede utilizar una combinación de quimioterapia y radioterapia con la intención de curar al paciente. Como dijimos previamente, la aplicación concomitante de estos dos tratamientos es la estrategia que ofrece mayor expectativa de curación.

Tratamiento estadio IV
Los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio IV o estadio IIIB debido a derrame pleural maligno (células cancerosas en el líquido que circunda el pulmón) generalmente no se tratan con cirugía ni radioterapia.

En contadas ocasiones, los médicos recomiendan que las metástasis cerebrales o suprarrenales se extirpen quirúrgicamente si es el único lugar donde se diseminó el cáncer.

La radioterapia también se puede utilizar como medida paliativa para el tratamiento de metástasis únicas; por ejemplo se puede aplicar radioterapia sobre la cabeza cuando hay metástasis en el cerebro, o bien en alguna localización del cuerpo con dolor debido a la compresión o infiltración del tumor, como puede ser el hueso, etc.

Sin embargo, tienen un riesgo muy elevado de recaída (que el cáncer reaparezca en otro lugar) los pacientes con enfermedad en estadio IV o estadio IIIB con derrame pleural maligno (actualmente ya clasificado también como estadio IVa). Es en estos casos donde la mayoría de los pacientes con estos estadios de cáncer de pulmón de células no pequeñas sólo reciben quimioterapia.

El objetivo de la quimioterapia es aumentar supervivencia y mejorar calidad de vida. Estos objetivos se suelen conseguir tras reducir el tamaño del cáncer, aliviar el malestar que éste provoca e impedir la diseminación adicional.

Rara vez la quimioterapia puede lograr que el cáncer de pulmón diseminado desaparezca por completo, no obstante el cáncer volverá a aparecer con el tiempo. Por lo tanto, los pacientes con enfermedad en estadio IV o estadio IIIB con derrame maligno, nunca se consideran "curados" de su cáncer, independientemente del éxito de la quimioterapia.

Se ha demostrado que la quimioterapia prolonga la vida y mejora la calidad de ésta en los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas.

Los fármacos quimioterápicos que se emplean en el manejo de esta enfermedad suelen ser aquellos que tienen una buena capacidad de respuesta. Aquí se incluyen agentes como el cisplatino, carboplatino, docetaxel, paclitaxel, gemcitabina, vinorelbina y pemetrexed.
Cuando el oncólogo se plantea comenzar un tratamiento en primera línea, es decir, sin que el paciente hubiera recibido quimioterapia previamente, se emplea la combinación de dos de estos fármacos anteriormente expuestos. La combinación más frecuente es la de utilizar un fármaco “eje” como el cisplatino o carboplatino, y se le asocia un segundo fármaco.

En ocasiones se utilizan otro tipo de combinaciones, ya que en todos los estudios que hay se comparan unas combinaciones con otras, ninguna de ellas ha resultado ser mejor que otras.

Lo que sí se sabe es que usar menos de dos fármacos no es tan útil, y si se usan más fármacos, no se obtiene más beneficio, pero sí más efectos secundarios (ver capítulo El Cáncer). En pacientes que tengan un estado general deficiente por tener otras enfermedades concomitantes, o bien por el deterioro que le ha producido el tumor, aquí el tratamiento que más se recomienda es emplear un solo fármaco de forma única, generalmente la gemcitabina, vinorelbina o docetaxel. 

ACTUALIZACIÓN. Oct. 2010
Un nuevo tratamiento para el cáncer de pulmón de células no pequeñas, llamado bevacizumab, contribuye a la reducción de los vasos sanguíneos del tumor. El bevacizumab, administrado con la quimioterapia, puede prolongar aún más la vida de los pacientes.

Causa y consecuencia.
Cualquier tumor necesita alimento para crecer. Este alimento le viene a través del torrente sanguíneo. Por ello el tumor al crecer necesita vasos sanguíneos y es capaz de crearlos el mismo (angiogénesis). Este proceso fisiológico consiste en la formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de los vasos preexistentes. La angiogénesis es un fenómeno normal durante el desarrollo embrionario, el crecimiento del organismo y en la cicatrización de las heridas. Sin embargo también en un proceso fundamental en la transformación maligna del crecimiento del tumor que manda señales para que los tejidos vasculares adyacentes creen capilares hacia él donde la sangre fluye y por tanto su alimento. Bloquear alguna de estas señales con el  bevacizumab, imposibilita crear capilares al ritmo que el tumor necesita para su crecimiento. Al crecer sin control el propio tumor se “debilita o muere” dependiendo del grado de bloqueo o selectividad del fármaco antiangiogénicos para un tipo concreto de cáncer. Se investiga actualmente con nuevos fármacos antiangiogénicos que actúan de este modo en otros tipos de cáncer y se espera disponer en pocos años de nuevos fármacos que prolonguen la vida y mejoren la calidad de vida del paciente oncológico.

Cuando no ha sido eficaz el tratamiento en primera línea, o bien, aunque haya tenido un buen resultado el tumor ha vuelto a recrecer al cabo del tiempo, se podrá plantear administrar un tratamiento quimioterápico en segunda línea, siempre que el paciente esté con un estado general aceptable para poder aguantar sin problemas dicho tratamiento. Los fármacos recomendados en esta situación son el docetaxel o el pemetrexed.

Una de las opciones en segunda línea son medicamentos antitumorales que actúan a través de otros mecanismos de acción diferentes a como lo hace la quimioterapia.
 

Estos medicamentos se llaman inhibidores de la tirosín-kinasa, y concretamente el erlotinib. Estos pueden interferir con la reparación de rupturas en la doble cadena de ADN.

Actualmente existen algunos medicamentos que actúan sobre proteína quinasas y los receptores que las activan:
Pegaptanib, Sorafenib, Dasatinib, Sunitinib, Nilotinib, Lapatinib,  Vandetanib, E7080.

Estos fármacos se ingieren por boca (excepto los anticuerpos monoclonales) y los efectos secundarios son diferentes a la quimioterapia, siendo las más frecuentes una reacción cutánea parecida al acné y la diarrea.

De todas formas, los pacientes que se más se benefician del erlotinib son pacientes mujeres, no fumadoras, con anatomía patológica de adenocarcinoma.

Hoy día se tiende cada vez más a la individualización de los tratamientos, según criterios clínicos y de biología molecular. Por ejemplo, se ha visto que tratamientos como bevazicumab o pemetrexed restringen su eficacia a una histología determinada, como es el no escamoso. Además, se ha demostrado que en pacientes que tienen una determinada característica que se analiza en el tumor denominado “mutación de EGFR”, van a tener un beneficio con el grupo de fármacos ya comentados inhibidores de la tirosín-kinasa, concretamente con gefitinib, muy superior a la propia quimioterapia.

ACTUALIZACIÓN NOV. 2010
TARCEVA Erlotinib
Extensión de indicación: pacientes con carcinoma de pulmón no Microcitico (células no pequeñas) localmente avanzado o metastático de enfermedad estable tras cuatro ciclos de quimioterapia con el tratamiento estándar de platino de primera línea basada en compuestos de platino.

TRATAMIENTO DE CÁNCER DE PULMÓN DE CÉLULAS PEQUEÑAS
El cáncer de pulmón de células pequeñas se disemina rápidamente (metástasis) y pocas veces responde bien a la cirugía o la radioterapia.
Los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en estadio limitado se tratan con una combinación de quimio y radioterapia. La radioterapia se administra durante el primer o el segundo mes de quimioterapia (que se prolonga de tres a seis meses).

Los pacientes con enfermedad en estadio extendido se tratan solamente con quimioterapia. En los pacientes en los que los tumores han desaparecido después de la quimioterapia, la radioterapia puede ayudar a impedir que el cáncer ataque el cerebro posteriormente.

Esta intervención se denomina radiación profiláctica cerebral (PCI, por su sigla en inglés). Al igual que los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado, los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas en cualquier estadio enfrentan el riesgo de la reaparición del cáncer, aunque el control sea eficaz desde su detección.

Todos los pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas requieren una cuidadosa supervisión médica con radiografías, técnicas de diagnóstico por imágenes y revisiones médicas.

Los fármacos efectivos en el carcinoma microcítico de pulmón son: el cisplatino, carboplatino, etopósido, ciclofosfamida, ifosfamida, vincristina, adriamicina, paclitaxel, irinotecán y topotecán. Cuando se combina con la radioterapia, el esquema más usado es la combinación de cisplatino y etopósido.

En enfermedad avanzada, las posibilidades de combinación pueden ser variables, aunque las más recomendadas son la combinación de cisplatino o carboplatino, junto a otro fármaco como el etopósido o el irinotecán. En segunda línea, el fármaco más recomendado es el topotecán.

Hay actualmente nuevos estudios que están evaluando el papel de las terapias biológicas en combinación con la quimioterapia estándar.

OTROS TRATAMIENTOS PALIATIVOS Y TRATAMIENTO DE SOPORTE
Se describen otros tratamientos a aplicar: radioterapia. 
Radioterapia o cirugía paliativa en estadios avanzados
Los agentes quimioterapéuticos no siempre penetran el cerebro debido a un fuerte filtro en el revestimiento de los vasos sanguíneos del cerebro llamado barrera hemato-encefálica.

Por ello, el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro se trata con radioterapia, cirugía o una combinación de ambas. La mayoría de los pacientes con metástasis cerebral de un cáncer de pulmón se trata con radiación a todo el cerebro.

Los efectos secundarios más frecuentes de la radioterapia son caída del cabello, fatiga y enrojecimiento del cuero cabelludo. En el caso de tumores pequeños, se puede utilizar un tipo de radioterapia llamada cirugía con radiación estereotáxica para concentrar la radiación sólo en el tumor cerebral y minimizar los efectos secundarios.

La radioterapia y la cirugía también se pueden utilizar para el tratamiento de las metástasis que están causando dolor u otros síntomas.
En tumores torácicos que sangran u obstruyen las vías pulmonares se puede reducir mediante radioterapia.
Durante una broncoscopia, las vías pulmonares obstruidas por el cáncer se pueden abrir para mejorar la respiración.
Los cirujanos o boncoscopistas pueden utilizar láser para destruir un tumor o colocar endoprótesis (stents) mecánicas (soportes) para mantener abiertas las vías respiratorias.
Las metástasis óseas que debilitan huesos importantes se pueden tratar con cirugía y reforzar con implantes metálicos. Las metástasis óseas también se pueden tratar con radioterapia.

TRATAMIENTOS PALIATIVOS CON MEDICAMENTOS
Los medicamentos también pueden ayudar a tratar los síntomas del cáncer de pulmón.
Se utilizan medicamentos para tratar el dolor provocado por el cáncer. La mayoría de hospitales y centros oncológicos cuentan con especialistas en el control del dolor que elaboran tratamientos analgésicos incluso para dolores muy fuertes. Muchos medicamentos utilizados para tratar el dolor provocado por el cáncer también pueden aliviar el malestar respiratorio.
Se pueden utilizar medicamentos para suprimir la tos, abrir las vías respiratorias obstruidas o reducir las secreciones bronquiales.
Los esteroides pueden reducir la inflamación causada por el cáncer de pulmón o su tratamiento y mejorar la respiración.
El oxígeno extra proveniente de pequeños tanques portátiles, puede ayudar a compensar la capacidad reducida del pulmón.

Los medicamentos llamados bifosfonatos fortalecen los huesos, disminuyen el dolor óseo y pueden prevenir futuras fracturas óseas.
Los estimulantes del apetito y los suplementos nutritivos pueden prevenir la pérdida del apetito y de peso que a veces acompañan al cáncer de pulmón.

Durante la quimioterapia se pueden utilizar fármacos que se administran subcutáneamente para incrementar los glóbulos blancos e impedir infecciones secundarias a una bajadas de “defensas” (factores estimuladores de colonias leucocitarias) y también otros fármacos que pueden mejorar la anemia (factores estimuladores de colonias eritrocitarias) ya comentado en otro punto de esta exposición.

CUIDADOS PALIATIVOS
El objetivo de esta exposición es el abordaje médico de la enfermedad. Los cuidados paliativos del enfermo al regresar  a casa, entran en la competencia de varios campos multidisciplinares, enfermería, fisioterapia, salud mental, etc. A día de hoy se salen del objetivo de esta exposición.
Posiblemente en una futura actualización se incorporen para completar la extensa información de ayuda a los pacientes con cáncer y sus familiares.

Nota del administrador: 9-05-2011

En un futuro espero que próximo,  la adicción de un tercer tratamiento basado en el bloqueo metabólico de las fuentes de energía de la célula, harán que el DNA dañado por la quimioterapia convencional no pueda ser reparado, por escasez de energía celular, haciendo que las células resistentes a la quimioterapia clásica o moderna (basada en anticuerpos) se vuelvan sensibles.
Los fármacos de re-sensibilización de un tumor a un tratamiento de quimioterapia al que previamente fue resistente deben bloquear las rutas bioquímicas clave de energía de la célula tumoral.

Primeras investigaciones precoces en ratones modificados genéticamente con el sistema inhume humano, al que se les implantó tumores resistentes a poliquimioterápia, tratados con fármacos de resensibilización, muestran dos cosas:
1º Los ratones control mueren al 100%, como era de esperar tras tratamiento solo con quimio.
2º. Ratones con quimio más fármaco de resensibilización llegan a la vejez (90%) o mueren prematuramente por el tratamiento combinado (10%).

Estos datos son fruto de mi tesis doctoral aún sin publicar. Demostrarán que si bien en algunos casos ha de estudiarse y corregirse la dosis para la combinación de fármacos en otros casos la dosis en ratones si es la adecuada les lleva a envejecer.

¿Y en humanos? No sabemos si el tumor desaparecería. Las biopsias a simple vista desaparecen en ratones, disminuyen considerablemente y tal vez no aparecen más metástasis, con lo que en el peor de los casos, los ratones envejecen con su tumor controlado. En humanos es imposible predecir que ocurriría. El paso a investigación en humanos depende del dinero, sin él no es posible.

Actualmente investigamos en diversas pautas de tratamiento en ratones. Que efecto produce en ellos limitar el tratamiento combinado solo a los primeros ciclos, manteniendo luego solo la quimioterapia previa o mantener solo el tratamiento de resensibilización que afecta también al metabolismo energético de por vida. 

Durante mis asistencias a reuniones sobre nuevos tratamientos en oncología, donde se mostraban avances en  nuevos tratamientos para todos los tumores, encontré que estos solo eran aplicados en los cánceres más comunes. Los hematólogos junto a los oncólogos, deberían probar nuevas combinaciones de tratamientos.

Hay un  triplete que será una combinación muy prometedora en principio para todos los tumores, si bien la biología molecular específica para cada subtipo puede modificar esta perspectiva y necesitaremos de los datos que nos aporte esta disciplina científica.
La combinación triple de tratamiento intenta que los efectos secundarios no sean acumulativos por lo que se estudia suministrar tratamientos con diferente modo de acción.
La combinación sería: (para más información solicitarla a searchcancer@gmail.com)

Última Hora: Cis-platino provoca deficiencia en cinc, oligoelemento implicado en 300 enzimas y cuya carencia puede provocar desde inmunosupresión ( fallo en la detección y eliminación desde bacterias a tumores) hasta mutaciones en virus y tumores, desarrollandose así resistencias al tratamiento con platino.
W.Hu et al.Chem Commun,.2011
Chemistryworld. June 2011
Sep.2011
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21895401


4 comentarios:

Anónimo dijo...

DOCTOR COBOS, ANTE TODO DEBO AGRADECERLE INDIFERENTEMENTE DEL ARTICULO QUE HA PUBLICADO, QUE MEJOR EXPLICADO Y SIEMPRE CON EL ANIMO DE QUE EL ENFERMO NO SE HUNDA EN LA DESESPERACION, LE AGRADEZCO SU LABOR HUMANA CON SUS PACIENTES, ACTUALMENTE ESTA TRATANDO UN FAMILIAR MIO CON ESTADO IIIB, Y PIENSO QUE AUNQUE LOS TRATAMIENTOS SON INDISPENSABLES PARA QUE SU CALIDAD DE VIDA SEA LA MEJOR POSIBLE, AL ENFERMO LE AYUDA MUCHISIMO CADA VEZ QUE ENTRA EN SU CONSULTA Y LO TRATA CON TANTISIMO CARIÑO Y DEDICACION. CON TODA MI ADMIRACIÓN. UN FAMILIAR.

Anónimo dijo...

No debería existir esta enfermedad........es. Duro......ke dios les bendiga .y. De fuerzas hs akellos ke padecen ls terrible enfermedad..........

Elisa Mcquin dijo...

Gracias por ayudar a comprender un poco mas esta compleja enfermedad,se agradece que entendidos en la materia publiquen los pareceres que tienen al respecto,soy familiar de un enfermo de cáncer y a raíz de ello estudiante de enfermería, x lo que intento estar al día en lo que a cáncer de pulmón en concreto se refiere, le puedo asegurar que e leído mucho al respecto ,pero no escrito con esta humanidad.Gracias como familiar y como estudiante, tiene toda me admiracion .Un saludo

Elisa Mcquin dijo...

Gracias por ayudar a comprender un poco mas esta compleja enfermedad,se agradece que entendidos en la materia publiquen los pareceres que tienen al respecto,soy familiar de un enfermo de cáncer y a raíz de ello estudiante de enfermería, x lo que intento estar al día en lo que a cáncer de pulmón en concreto se refiere, le puedo asegurar que e leído mucho al respecto ,pero no escrito con esta humanidad.Gracias como familiar y como estudiante, tiene toda me admiracion .Un saludo